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Sistema de pensiones 3.0

22 septiembre, 2015 I Compartir:   

Tal como ha planteado la Presidenta Bachelet en dos oportunidades, después de culminar el trabajo de las comisiones presidenciales del 2005 y la reciente, la sociedad debe asumir que si bien el actual sistema de pensiones ha tenido una serie de éxitos y beneficios, también presenta un conjunto importante de desafíos. El actual sistema se implementó hace casi 35 años y a la luz de la transición demográfica y los cambios en el mercado laboral que ha enfrentado el país, el sistema necesitaba un nuevo diagnóstico y algunas correcciones necesarias.

Cabe destacar que así como en el 2005, en esta oportunidad se destaca un apoyo mayoritario al sistema de capitalización individual y se demuestra de manera irrestricta que su reemplazo parcial o total por un sistema de reparto generaría un daño irreparable al desarrollo del país. Más aún, la evidencia empírica ha demostrado que un 20% del crecimiento del producto de lás últimas tres décadas se debe al sistema de pensiones. Los comisionados recomendaron inclusive que las Fuerzas Armadas se acojan al sistema privado de pensiones.

Del resto de las propuestas llama la atención aquellas que eventualmente pueden generar más costos que beneficios al sistema y sus afiliados, como el impuesto al trabajo de un 2% a cargo del empleador o establecer un sistema mixto de previsión para cotizaciones hasta $ 350.000. Al menos en estos dos casos las consecuencias sobre el mercado laboral podrían ser negativas, a través de una mayor informalidad y reducción en la densidad de la cotización. Attanasio et al (2011) afirman que la reforma del 2008 tuvo un efecto no menor en la participación laboral. En efecto, la probabilidad de contribuir al sistema de pensiones disminuyó producto de la reforma, reduciendo la participación formal en el mercado laboral en un 4% para los trabajadores mayores de 40 años y en un 3,2% y 2,8% para mujeres y hombres entre 56 y 65 años respectivamente.

De la misma manera, se ha planteado que el funcionamiento del sistema de pensiones ha generado una menor cobertura, baja densidad de cotizaciones, y que no da cuenta de las complejidades del trabajo moderno. Sin embargo, el problema es que la baja cobertura no se debe al sistema en sí, sino que a la estructura del mercado laboral. Este funciona de una manera que perjudica a los trabajadores, en el sentido que genera lagunas previsionales que dan lugar a la baja densidad de cotizaciones. Un mercado flexible ayudaría enormemente a un mejor funcionamiento del sistema de pensiones.

Por último, lograr eliminar las barreras del mercado laboral para los adultos mayores requiere promover empleos en jornadas parciales. Aunque nuestra legislación permite realizar este tipo de contratos que son favorables a la demanda de trabajo de los mayores de 60, su uso es poco habitual, ya que la mayoría que trabaja lo hace en jornada completa. Luego, se requiere un cambio de enfoque de las empresas. De la misma manera, se deberían permitir contratos a jornada parcial que eximan el pago de cotizaciones de salud y seguro de desempleo.

Fuente: La Tercera