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Rachel Glennerster, economista del MIT “El problema previsional es uno: la gente no piensa a largo plazo”

Desde Estados Unidos también han aparecido consejos para solucionar el problema de las pensiones en Chile. La economista Rachel
Glennerster, del departamento JPAL del Instituto Tecnológico de Massachusets (MIT), investiga y prueba científicamente, con grupos de
control y tests alrededor del mundo, diferentes políticas que mezclan lo económico y lo sicológico para enfrentar los problemas de desigualdad a
nivel global. De paso por Chile, e invitada por la UAI y la Asociación de Familias Empresarias, compartió algunas ideas que ha indagado para
resolver el problema de las pensiones en el mundo.

 

1.- “El problema previsional es uno: la gente no piensa a largo plazo. Así es en todo el mundo. Los objetivos que se ven lejanos no son tan
importantes, como sí lo son los que tenemos en frente. Es un error que está incrustado profundamente en nuestra naturaleza”, explica la
economista británica que también trabajó en análisis de políticas públicas en el Fondo Monetario Internacional y en el Ministerio de Finanzas de
Reino Unido.
La primera política ha sido probada en diferentes países con éxito, según Glennerster, y se relaciona con el hecho de contar con un actor que iguale
el monto ahorrado por la persona.
“Cuando la gente sabe que tendrá una contraparte que pondrá junto a ellos la misma cantidad de dinero que ellos ahorren, automáticamente
deciden ahorrar más. Puede ser el empleador el que lo haga, y para la gente más pobre, el papel de la contraparte también lo puede hacer el
Estado”, explica.

 

2.- Otra idea, que ha sido probada en Estados Unidos, dice relación con el ahorro voluntario para la vejez, cuyo equivalente nacional es el APV. En
el MIT probaron con un grupo de empresas que separaron en dos subgrupos. A los trabajadores del primero se les pidió que ahorraran
voluntariamente lo que ellos quisieran luego de que se les diera el sueldo.
Mientras que al segundo grupo, cuando llegaba su salario, automáticamente se le recortaba una parte para llevarla a ahorro
voluntario. Eso sí, se les preguntaba si preferían que se les devolviera ese dinero o si querían dejarlo en el sistema. “Los sujetos del segundo grupo
ahorraron más cada mes. Cuando se muestra que la norma es hacer un ahorro voluntario, y además se les da la opción de tomarlo o no, gran
parte decidía dejar el dinero ahí. Esa política aumentó los ahorros de los trabajadores de la empresa”, comenta.

Fuente: La Segunda

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