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Ocho de cada diez chilenos no conocen las modalidades de pensión y el 68% no sabe que puede jubilarse anticipadamente

El desconocimiento generalizado sobre el sistema previsional en Chile ha impulsado a los expertos a proponer diversas soluciones como, por ejemplo, cambiar la estructura de las cartolas de las AFP, con el fin de indicar la pensión proyectada para un grupo familiar estándar, haciendo así más didáctica la importancia de cotizar desde una edad temprana para lograr la jubilación deseada.
 
TRABAJANDO SU RETIRO
El nivel de desconocimiento sobre el sistema previsional es un problema generalizado en la población laboralmente activa. Así lo confirman desde la Subsecretaría de Previsión Social, donde detallan que este analfabetismo se agudiza en los grupos más jóvenes y en las mujeres. Lo anterior, aseguran, se atribuye a que se tiende a asociar esta temática con la vejez, generando cierta distancia con los contenidos de la jubilación.

MULTIFONDOS y cotización, entre lo más ignorado
Según la Encuesta de Protección Social, un grupo significativo de los trabajadores activos ignora los porcentajes asociados a las cotizaciones previsionales y quién asume el pago de esos descuentos. Según explica Rodrigo Pérez, jefe de la Unidad de Educación Previsional de la Subsecretaría de Previsión Social, a nivel especifico del funcionamiento del sistema de pensiones, preocupa que exista un alto nivel de desinformación de las principales características de los multifondos o de las diferencias de los instrumentos de inversión que los componen (renta variable y renta fija), temas que, a su juicio, deberían ser conocidos al menos a nivel general. «Estos son el principal elemento a considerar a la hora de establecer un perfil de riesgo de inversión de mis ahorros previsionales», señala.

El experto agrega que estos niveles de analfabetismo, sumados a una con confusión generalizada de los campos de acción y roles de las diferentes instituciones ligadas al sistema, se agudizan entre quienes son independientes, inactivos, y desocupados, como también entre los afiliados no cotizantes. «Esto nos parece más grave aún, ya que permanecen completamente al margen de la seguridad social y probablemente sean los que más la demanden cuando requieran alguna cobertura, protección o cuando pasen a retiro o se jubilen», dice. Por ejemplo, precisa Pérez, la generalidad es que se desconozca la institucionalidad, siendo común que las personas confundan a las AFP con las isapres y viceversa, como también hay desconocimiento respecto al rol de las instituciones encargadas de la supervigilancia del sistema o en relación a dónde acudir a la hora de pedir más información o de reclamar. Asimismo, respecto del sistema de pensiones, el 87% no conoce las modaLidades de pensión, y ello es transversal a la edad y niveles de educación. «Esto se extiende a preguntas sobre vejez anticipada, en que un 68% dice ‘no’ saber que existe la opción de jubilarse anticipadamente», afirman desde la subsecretaría.

ANALFABETISMO explica las bajas jubilaciones
Ante los resultados de la Encuesta de Protección Social, Cecilia Cifuentes, investigadora del Centro de Estudios Financieros del ESE Business School de la Universidad de los Andes, precisa que es interesante notar que este déficit de conocimientos financieros no solo ocurre en Chile, sino que también se observa incluso en países desarrollados. «A este problema se suma un discurso público de líderes de opinión y políticos que desinforma en esta materia o directamente entrega información falsa, lo que agrava el problema», opina la economista. Y añade que el problema tiene más de una causa, «aunque la principal es probablemente que también existe un problema de educación financiera en general, y el tema previsional requiere tener algunos conocimientos financieros para ser comprendido».

Por su parte, Salvador Valdés, de Economía UC y ClapesUC, afirma que otra de las razones en las que radicaría la baja educación previsional son las cartolas, que no explicitan las pensiones, sino el saldo. «Para un trabajador representativo, un saldo de $12 millones en su cuenta parece una fortuna. Sin embargo, si la cartola explicitara la pensión que eso financia, vería que arroja $60 mil al mes (por 25 años), aproximadamente», precisa. En tanto, Cifuentes considera que la falta de educación previsional es una de las causas más importantes para explicar las bajas jubilaciones. «La población desconoce la importancia de cotizar y sobre todo de hacerlo en la primera etapa laboral. Tampoco se conocen las comisiones que cobra cada administradora y el servicio que entrega, lo que dificulta que funcione la competencia. Esto lleva también a que se tomen decisiones de cambio de fondos que muchas veces no son apropiadas. Todas causas de que finalmente las jubilaciones sean bajas», advierte.

LA SOLUCION: enseñar desde la infancia La educación financiera en general, y previsional en particular, es esencial en la toma de decisiones diarias de los ciudadanos. Así lo confirman los expertos, quienes coinciden en que esta debería ser parte de la educación escolar. «De todas maneras, la responsabi- lidad en este caso debe ser del Estado, de las empresas financieras, que deben cumplir un rol también, y de los propios ciudadanos, quienes debieran informarse más y mejor sobre aspectos que son tremendamente relevantes en su calidad de vida», dice Cifuentes. En cuanto a las soluciones que se proponen, Valdés comenta que una iniciativa que podría cambiar la dirección que hoy lleva el analfabetismo previsional tiene que ver con modificar el diseño de las cartolas de saldo de las AFP, para indicar, por ejemplo, la pensión proyectada para una estructura familiar estándar ilustrativa, advirtiendo sí que el caso particular puede diferir.

«El saldo, en tanto, solo debería mostrarse en segundo lugar, en letra chica», dice. El experto también propone poner una leyenda grande en todas las cartolas que indique que para recibir una pensión de $400 mil al mes desde los 65 años, se debe reunir un saldo de $80 millones a esa edad y que eso es alcanzable si se cotiza $60 mil al mes durante 45 años. «Otra solución puede radicar en la creación de equipos para fiscalizar el pago de cotizaciones en las pymes, en instituciones como la Tesorería o la Dirección del Trabajo», dice Valdés. Cifuentes si bien valora el esfuerzo que están haciendo las administradoras por entregar a sus afiliados más y mejor información, esta es una línea de acción en la que se debe perseverar. «En cambio, no contribuye a la solución el discurso garantista y paternalista de algunos sectores políticos, que transmite a la población que las jubilaciones no son responsabilidad de ellos, sino de terceros», concluye.

EL ANALFABETISMO previsional se agudiza entre quienes son independientes, inactivos y desocupados, como también entre los afiliados no cotizantes del sistema.

JÓVENES Y ADULTOS SOBRE 55 AÑOS son los que menos saben de instrumentos de ahorro voluntario
A partir de los resultados de la Encuesta de Protección Social es posible observar que en los grupos etarios extremos —es decir, jóvenes y adultos de más edad— se presentan los mayores niveles de desconocimiento respecto de los instrumentos de ahorro previsional. Así lo afirma Rodrigo Pérez, jefe de la Unidad de Educación Previsional de la Subsecretaría de Previsión Social, quien advierte que en las preguntas asociadas al ahorro voluntario (APV, por ejemplo) se observa en los tramos medios de entre 35 y 44 años un nivel más alto de conocimiento respecto de los rangos menores (25-34 años) y mayores (55-64 años). Asimismo, por nivel de educación, los resultados revelan que, a mayor nivel de educación, es mayor el conocimiento respecto del sistema y conceptos.
Fuente: El Mercurio

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