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Horario flexible, teletrabajo y capacitación: expertos llaman a incluir a los seniors en la reforma laboral

10 junio, 2015 I Compartir:   

Las cifras de envejecimiento en Chile ya demuestran que el segmento mayor es más que una minoría. De acuerdo a cifras del INE, existen en el país 2,6 millones de personas sobre los 60 años de edad, equivalente a más del 15% de la población total, con una esperanza de vida que llega hoy a los 79 años promedio. Para 2025, en tanto, se espera que la población de adultos mayores llegue al 20%, superando en porcentaje a la población menor de 15 años. Además, para ese año, se espera que haya 87,84 seniors por cada 100 menores.

Pese a las elocuentes cifras, la propuesta de reforma laboral del Gobierno -actualmente en trámite en el Congreso- no hace ninguna referencia a la inserción del adulto mayor en el mercado laboral. El subsecretario del Trabajo, Francisco Javier Díaz, explica que el proyecto no aborda ningún sector económico especial, ni ningún sector etario en particular, porque se trata de una legislación general. “La reforma amplía las materias a negociar, lo que puede ser una importante herramienta para abordar en la negociación colectiva las necesidades específicas de algún grupo particular como, por ejemplo, adultos mayores que siguen trabajando”, dice.

El subsecretario agrega que en la Agenda Laboral hay medidas que van en esa dirección, como la reforma previsional y la formación de la comisión Bravo para abordar el tema de las pensiones, la eliminación total del descuento del 5% para los jubilados en materia de salud y garantizar el acceso a la llamada cuota mortuoria, entre otros.

El director ejecutivo de la Fundación Oportunidad Mayor, Octavio Vergara, señala que el trabajo en los adultos mayores es clave para un envejecimiento activo, y que “el país debe hacerse responsable hoy de crear las condiciones adecuadas para que ello suceda”. De hecho, asegura Vergara, según la Encuesta Nacional Calidad de Vida en la Vejez 2013 del INE, un 66% de los adultos mayores manifestó que “continuaría trabajando, incluso si no tuviera necesidad económica de hacerlo”. Entre las personas que dijeron no trabajar, la principal razón aducida para ello es la existencia de “problemas de salud”. Asimismo, a los seniors que continúan laborando se les consultó, además, sobre a qué edad esperan dejar de trabajar, siendo la opción “hasta que su salud se lo permita” la más mencionada, alcanzando un 66% de las preferencias, versus un 54% de lo dicho en 2010.

Flexibilidad en horarios y lugar de trabajo

Los expertos laborales coinciden en que es necesario estructurar un sistema laboral que responda a las necesidades y condiciones particulares de las personas de 60 años y más. Augusto Iglesias, ex subsecretario de Previsión Social, detalla que para facilitar la empleabilidad de los adultos mayores hay que avanzar en tres líneas: contratos de trabajo con horarios flexibles; contratos que permitan trabajar desde el hogar y cambiar las normas del Pilar Solidario de Pensiones que desincentivan el trabajo de la tercera edad. “Lograr que los adultos mayores prolonguen su vida laboral y que, mientras pensionados, tengan acceso a fuentes de ingreso distintas a su pensión debe ser parte de la solución al problema de las pensiones en el país”, afirma Augusto Iglesias.

La Fundación Oportunidad Mayor suma a estas sugerencias el fomentar mayores incentivos económicos a las empresas para impulsar la participación activa de los seniors en el trabajo, junto con una adecuada capacitación para reinsertarlos en el mercado de acuerdo a los nuevos cargos que les corresponderá ejecutar.

El Instituto Libertad y Desarrollo, por su parte, asegura que se necesitan políticas por el lado de la oferta de trabajo y también por el de la demanda, aunque lo clave en este aspecto será siempre el dinamismo de la economía. “Vimos en el gobierno anterior un aumento significativo de la ocupación de adultos mayores, lo que se explica principalmente por el dinamismo de la demanda de trabajo producto de la expansión de la economía. Entonces, un mayor crecimiento económico es una condición necesaria para avanzar en el tema laboral del adulto mayor”, señalan en Libertad y Desarrollo.

Expertos de LyD comentan además que sería razonable que si se eliminó la cotización de salud para los jubilados de bajos ingresos, se eliminara también esa cotización para los seniors de bajos ingresos que trabajen. “Por el lado de la demanda, se pueden dar incentivos a la contratación de adultos mayores a través de subsidios, a través de un esquema distinto de indemnización”, dicen.

Por otro lado, el director ejecutivo de la Fundación Avanza Chile, Gonzalo Blumel, señala que la propuesta de su institución es la creación de un subsidio para la contratación de adultos mayores, así como el aumento del Aporte Previsional Solidario cuando se postergue la edad de jubilar. “De esta forma se estimula el acceso al mercado laboral de quienes voluntariamente tengan ganas de seguir activos”, dice Blumel.

César Venegas, director ejecutivo del portal de empleo Trabajo Senior, añade que se debieran incluir en la reforma laboral programas que permitan trabajar a nivel cultural en las organizaciones y en el país en general, para desmitificar los prejuicios que existen hacia la vejez y, al mismo tiempo, reforzar los atributos positivos que tiene este segmento de la población chilena.

Jorge Hermann, director de Hermann Consultores, afirma que hoy las principales dificultades que enfrentan las personas de la tercera edad para mantener sus puestos de trabajo son: las percepciones negativas acerca de las capacidades para adaptarse a los cambios tecnológicos y organizacionales; que los salarios tienden a crecer más que la productividad con la edad, y cuando las normas de protección del empleo son más rígidas, el ajuste del empleo se hace en los grupos de trabajadores de mayor edad.

Por ello, Hermann sostiene que una mejora integral del mercado laboral del adulto mayor pasa por facilitar el acceso al trabajo part time , permitir acuerdos de jornadas laborales discontinuas, horario flexible de inicio y término, distribución de la jornada diaria de acuerdo a las necesidades personales, teletrabajo, mayor inversión en capacitación en la mitad de la carrera laboral de las personas y fortalecer las agencias de empleo para los trabajadores seniors.

En la comparación internacional, existen dos cifras importantes para comprender el comportamiento del mercado laboral del adulto mayor. La primera es la edad promedio efectiva de retiro versus la edad oficial, mientras que la segunda es la tasa de empleo sobre 65 años.

Jorge Hermann, director de la consultora Hermann Consultores, explica que Chile presenta una de las mayores diferencias entre la edad efectiva y la oficial de retiro dentro del grupo de la OCDE. En particular, la edad promedio de jubilación de los hombres chilenos es de 72 años versus la edad oficial de 65 años -la tercera más alta de la Organización mundial-, mientras que en las mujeres la edad promedio de jubilación es de 70 años versus los 60 años oficial, la más alta del grupo de países.

La principal explicación, señala Hermann, es el bajo valor de las pensiones a la edad de retiro, debido a las lagunas previsionales (densidad de cotizaciones). “Básicamente, el problema está en los trabajadores de ingresos medios, que no reciben la pensión básica solidaria y que no han logrado acumular fondos suficientes para una buena pensión”, indica.

Además, la encuesta “Percepción del Sistema de Pensiones en Chile”, elaborada por la Comisión Asesora Presidencial sobre el Sistema de Pensiones, muestra que el 71% de los jubilados señala que la pensión no le alcanza para satisfacer todas sus necesidades.

“Existen dos formas de resolver el problema del bajo valor de las pensiones. Una solución de mediano plazo es una reforma que mejore el sistema de pensiones, y en ello está abocada la Comisión Asesora Presidencial sobre el Sistema de Pensiones. La segunda solución de corto plazo es incorporar una mayor flexibilidad laboral a la contratación de adultos mayores. Las dos soluciones deben ser enfrentadas por el Gobierno lo más pronto posible”, explica Hermann.

La segunda variable es la tasa de empleo por grupo de edad, que muestra que a medida que aumenta la edad, mayor es la diferencia entre la tasa de empleo de Chile versus la OCDE. “Por ejemplo, en el grupo de adultos mayores de entre 65 y 69 años se observa que un 38,4% trabaja en Chile versus un 19,6% (OCDE), casi el doble”, dice.
En relación con este escenario, el experto señala que la reforma laboral debería incorporar una mayor flexibilidad a la contratación de trabajadores mayores de 60 años, medida que coincide con los otros expertos.

Fuente: El Mercurio