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En 2031, los adultos mayores superarán a los menores de 15 años en Chile: ¿Estamos preparados?

Chile se está haciendo mayor a un ritmo acelerado. De hecho, según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos, el envejecimiento previsto para el país es uno de los más pronunciados de América Latina. Una realidad que tensiona —y obliga a innovar— no solo al sistema de pensiones, sino también a la educación, la planificación urbana, la salud y el mercado laboral.
Todas las proyecciones demográficas sobre Chile apuntan en la misma dirección. Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en los últimos 25 años la población de adultos mayores ha crecido en 70%; al año 2031, el número de adultos mayores superará al de personas menores de 15 años, y en 2050, la llamada ‘tercera edad’ representará la cuarta parte de los habitantes del país.

La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) lo ha resumido en una idea, al señalar que el envejecimiento previsto para la población chilena es uno de los más pronunciados de América Latina, influido principalmente por la caída en la tasa de fecundidad y el aumento de la esperanza de vida.

El cambio en la pirámide demográfica es un reto mayor para Chile y los expertos creen que una mirada innovadora será clave para enfrentarlo. Aunque en los últimos años el debate principal ha estado centrado en las pensiones, aseguran que los desafíos son mucho más amplios e impactarán a casi todas las áreas del quehacer nacional, por lo que será fundamental el rol que asuma la sociedad civil.

Déficit de geriatras: ‘Las facultades de Medicina no han estado a la altura’

‘Nosotros sabemos que va a venir un aumento importante de todas las enfermedades asociadas a la edad, ya que la gente vivirá más, entonces hay más tiempo para que ocurran esas situaciones. Aumentarán las enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, oncológicas, etc.’, dice Homero Gac, presidente de la Sociedad de Geriatría y académico de la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Católica.

Aunque el panorama puede sonar preocupante, el médico es optimista: ‘Más allá de una visión catastrófica o negativa de la situación, destaco que al final que la gente viva más es un éxito social; quiere decir que nuestra sociedad ha avanzado y que ahora vive más gente que antes no lograba llegar a esa edad. Es un éxito y un desafío al mismo tiempo’.

Según datos oficiales de 2018, solo hay 104 geriatras en Chile, un déficit crítico si se quiere dar buena respuesta a los problemas de salud que vaticina. ‘Las facultades de Medicina del país no están a la altura en la formación de pregrado y pocas tienen cursos formales de geriatría; algo parecido ocurre en posgrado. Para mejorar la situación, debemos mostrarles a los estudiantes de medicina la importancia de la geriatría. Segundo, debemos tener unidades geriátricas multidisciplinarias en todas las ciudades del país y que la población también exija a las autoridades las necesidades que se tienen. Igualmente, ahora lo veo con mejores ojos, ya que hay intención de mejorar esta realidad’.

Planificar la vejez y ampliar el mercado laboral

Según la Quinta Encuesta Nacional de Inclusión y Exclusión Social de las Personas Mayores, aplicada en 2017 por el Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama), el 57% atribuye al Estado la responsabilidad de cuidar a las personas mayores y el 34% piensa que es responsabilidad de las redes familiares. Solo 6% cree que es tarea de uno mismo.

María Paz Carvajal, gerontóloga y socia fundadora de 60 y Más Consultores, afirma que la planificación de la propia vejez es uno de los desafíos esenciales que debe fomentar el país desde la juventud.

‘Debemos tomar decisiones autónomas de dónde queremos ir en la vida. Hoy nos cuesta mucho hacer que las nuevas generaciones tomen conciencia de que depende de ellos la vejez que quieran tener, sabiendo que hay determinantes de salud y genéticos que no sabemos dejar de lado, pero a la vez hay temas de autocuidado y propios hábitos de vida saludable’, enfatiza.

Carvajal sostiene que, producto del aumento en la esperanza de vida, también se deben diferenciar políticas y programas según los diferentes tramos de la adultez mayor: ‘No podemos homogeneizar a todas las personas mayores. Como habrá más personas de la cuarta edad (más de 80 años), tenemos que darnos cuenta de que las características y necesidades de una persona de 60 y tantos difieren de lo que vive alguien de 80. Cuando tomemos conciencia de la importancia de planificar nuestros primeros 20 años de adultez mayor de forma integral, orientándonos en alcanzar un mejor bienestar físico, económico, social, emocional, y actuemos de forma consistente con esos objetivos, estaremos disminuyendo el riesgo de sufrir enfermedades u otros eventos que nos pueden restar funcionalidad y autonomía en la cuarta edad’.

Esto tiene implicancias laborales, añade la gerontóloga, pues es clave pensar en cómo el país generará espacios a quienes sobrepasen la edad legal de jubilación. ‘Debemos ver si modificamos sus estilos y formas de trabajo entendiendo lo que se viene, por ejemplo: fomentar la flexibilidad horaria, el trabajo remoto o potenciar emprendimientos’, plantea.

En un contexto de mayor sobrevida, en que cada vez tendremos más nonagenarios y centenarios, señala que es esencial pensar en estrategias de apoyo a las familias y, particularmente, al grupo de adultos mayores de entre 60-75 años, que están al cuidado de familiares mayores. ‘Es una labor muy desgastante en lo físico, psicológico y monetario. Se necesitarán cada vez más dispositivos que brinden respiro a esos adultos mayores jóvenes, instancias de formación para que tengan herramientas para cuidar y cuidarse, para que sepan cómo lidiar desde lo emocional con sus padres viejos, etc.’.

Las ciudades no están preparadas

¿Podrían sobrar colegios?

Una gran concentración de la población en ciudades que conllevará problemas para las personas mayores es el escenario que prevé la académica Marcela Pizzi, ex decana de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la U. de Chile.

‘Según cifras de la OCDE, el fenómeno del envejecimiento de la población en Chile se concentrará preferentemente en medios urbanos. Ya que si bien la tasa de urbanización a nivel global es del 51%, y en los países de la OCDE llega a 77%, en nuestro país está cerca de 90%. Por esto el costo de suelo aumentará y Chile crecerá en altura. Esto traerá conflictos en cuanto a la accesibilidad, por ejemplo, en los ascensores, la disminución en la superficie de los departamentos y mayores riesgos de accidentabilidad, por falencias en el diseño e implementación en las calles’, asegura.

A su juicio, ‘los espacios públicos no han sido diseñados o adecuados para la movilidad de las personas mayores, lo que puede generarles temor a salir en la ciudad por miedo a las caídas y, con ello, aislamiento y no inclusión’.

‘Los principales desafíos que el envejecimiento humano está generando a nivel mundial giran básicamente entre dos polos: la atención a la dependencia y el envejecimiento activo. Las sociedades deben dar atención y salida a estas necesidades de los adultos mayores, empezando por aspectos como generar información, conocimiento y formación que permita reestructurar la concepción de la vejez y empezar a proyectar acciones concretas del tema’, dice el experto en Gerontología Educacional y profesor de Educación Social de la Universidad Castilla y La Mancha de España, Juan Lirio.

El experto destaca que se requiere avanzar en lo que algunos denominan ‘educación gerontológica’ a nivel de toda la sociedad, para desterrar mitos y estereotipos sobre la vejez, para abordar estos temas de mejor manera en el debate público. ‘Hay que visibilizar el tema hablando de él y abordándolo de un modo ajustado a la realidad’, destaca.

En aspectos más prácticos, la nueva estructura demográfica genera preguntas bien concretas. Por ejemplo, ¿podrían llegar a sobrar colegios? Lirio cree que es un escenario posible si las escuelas se enfocan solo en niños y adolescentes. Por lo mismo, cree que será necesario ampliar el concepto de colegio: ‘Los centros debieran tener un verdadero enfoque comunitario y acoger diversas modalidades educativas, con formación para personas con especificidad y para adultos mayores. La educación es un derecho que debiera ejercerse en todas las edades y modalidades para responder a las necesidades de cada cual’.

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Fuente: El Mercurio

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