Extensión >Columnas y Opinión

Alejandro Ferreiro: “No es posible esperar buenas pensiones si se cotiza el 10%”

23 abril, 2015 I Compartir:   

El ex Superintendente de AFP propone un aumento gradual de medio punto porcentual por año hasta llegar a una cifra del orden del 14%, donde el aporte adicional sea de cargo del empleador.

¿Cómo mejorar las pensiones en el corto y largo plazo?

“Me parece que la solución técnicamente más obvia es el aumento de la tasa de contribución. No es posible esperar buenas pensiones si se cotiza el 10% de la renta imponible. La caída de los rendimientos de los activos financieros (especialmente de renta fija) y el aumento de la expectativa de vida, han derivado en que el parámetro de la tasa de cotización quede obsoleto y nos condene a bajas tasas de reemplazo, incluso para trabajadores con adecuada regularidad en sus cotizaciones”.

“El problema se agudiza con el aumento de las remuneraciones de la población, puesto que la tasa de reemplazo se compara con la última renta (en general más alta) en circunstancias que el grueso de las cotizaciones se realizó en base a remuneraciones menores. Si bien el ahorro voluntario podría suplir la insuficiencia del ahorro obligatorio, es conocido que son muy pocos los que realizan aportes adicionales. Para viabilizar el incremento de la tasa de contribución, mitigando el impacto sobre el ingreso disponible y favoreciendo la cptación política de este cambio, es deseable pensar en un aumento gradual de medio punto porcentual por año hasta llegar a una cifra del orden del 14% y que el aporte adicional sea de cargo del empleador”.

La rentabilidad histórica del fondo de pensiones ha sido muy buena hasta ahora. ¿Cómo se puede enfrentar un Ciclo largo de bajos retornos financieros, sin aumentar demasiado el riesgo de las inversiones?

“Si bien puede y debe revisarse siempre el universo de instrumentos de inversión elegibles para los fondos de pensiones, de modo de optimizar la relación riesgo retorno, me parece que no es razonable pensar en retornos de largo plazo en el futuro que superen el 4 % real. Por ello, la caída de rentabilidad solo puede ser compensada con un mayor nivel de ahorro. No hay milagros ni atajos, y es mejor actuar con responsabilidad aunque le resulte políticamente costoso al gobierno que decida sincerar y resolver la situación”.

“Comprensión y validación del sistema están en déficit”

¿Cuáles cree usted que son las principales fortalezas y las debilidades del sistema de pensiones chileno?

“El sistema de AFP chileno ha sido eficiente en rentabilizar el ahorro de los cotizantes. Adicionalmente, en más de 30 años, las AFP han revelado profesionalismo y rigor en su gestión. No se han observado fraudes y, más aún, han impulsado mejoras en la calidad de los gobiernos corporativos de las empresas en las que invierten. Los efectos positivos para el mercado de capitales, el ahorro interno y la eficiencia del mercado laboral han sido suficientemente documentados por Corbo y Schmidt-Hebbel. Las AFP han sido, en general, buenas para los cotizantes y para la economía”.

“Las debilidades del sistema son de distinto tipo. A mi juicio, un sistema basado en decisiones individuales no puede coexistir bien con altos niveles de ignorancia y desinformación acerca de su funcionamiento. Lamentablemente, y en buena parte por omisiones culpables de reguladores y regulados, la información que fluye a las personas no ha sido suficiente para superar la ignorancia que prevalece”.

“Un segundo tema, en buena medida resuelto por la reforma del 2008, es el alto costo de administración que, como ha quedado demostrado, se sostuvo básicamente por la pasividad de cotizantes que, en la práctica, se mostraban indiferentes al precio. Hoy, con los precios que cobran las AFP ganadoras de los procesos de licitación de cartera (Modelo, 0,77% y Planvital, 0,47%) los cotizantes cuentan con opciones muy económicas, por lo que el tema del costo no debiera tener relevancia”.

“Sin embargo, el beneficio social de esas opciones de bajo costo es menor al deseable puesto que las personas, como ya está demostrado, no adoptan decisiones de afiliación en base a esa variable”.

“Finalmente, creo que el sistema, pese a sus fortalezas conceptuales y desempeño histórico, tiene un desafío pendiente en su validación político social. Las personas exhiben frustración por las bajas pensiones que reciban. Como no todos parecen entender que la pensión es esencialmente el resultado del ahorro acumulado dividido por la expectativa de vida, muchas personas parecen culpar al “sistema” por una baja pensión que ha sido la consecuencia, esencialmente, del bajo esfuerzo de ahorro individual. Como sea, y aunque pueda parecerle injusto a las AFP, la comprensión y validación social del sistema están en déficit y ello no es sostenible”.

¿Considera una buena o mala idea reinstalar un esquema de Reparto en Chile? ¿ve posible un Cuarto Pilar de Reparto?

“No creo en el sistema de reparto como alternativa a la capitalización, ni como sistema paralelo. El reparto financiado con cotizaciones es demográficamente inviable en el mediano plazo. Por otro lado, en los países en que coexisten ambos sistemas, las personas suelen tomar decisiones oportunistas que afectan la viabilidad de ambos”.

“Otra cosa es buscar mecanismos de financiamiento del Pilar Solidario que pueda contemplar un aporte parcial de cotizaciones. A mi juicio, lo más correcto, progresivo y eficiente es financiar el Pilar Solidario con impuestos. Tengo dudas de financiar con cotizaciones la solidaridad en esta materia. Habría que estimar qué impacto ello podría tener sobre la disposición a cotizar el hecho de que una parte de la cotización vaya a un sistema de reparto”.

“En suma, soy escéptico respecto de los beneficios de financiar con cotizaciones ese cuarto pilar, aunque sí estoy convencido de la necesidad de fortalecer el Pilar Solidario. Precisamente porque el dilema de todo fortalecimiento del Pilar Solidario es la preservación de incentivos para cotizar, no me convence financiar un cuarto pilar con cotizaciones, puesto que ello transforma en impuesto, al menos parcialmente, las cotizaciones”.

Desinformación: origen de la frustración.

¿Qué desafíos ve para las afp en su tarea de generar confianza con los afiliados y mayor cercanía con ellos?
“Información, información, información. Me parece que buena parte de las críticas y frustraciones tiene su origen en la desinformación. Adicionalmente, mejorar la comprensión de la relación entre nivel de ahorro y nivel de pensión puede ayudar a la toma de decisiones correctas a nivel personal y político”.

“Existen, por cierto, otros temas a considerar. Me parece, por ejemplo, que un sistema que permite, en los hechos, “licuar” una parte de la pensión mediante préstamos de cajas de compensación o compañías de seguros que se descuentan por planilla de la pensión, no debiese tener inconveniente en permitir que una parte del ahorro previsional acumulado se le pueda “prestar” al cotizante en determinadas condiciones”.

“Incluso, se podría definir que se compense parcialmente ese préstamo con una mayor tasa de
cotización futura. Eso equivale a un préstamo a costo cero que se compara muy favorablemente con las tasas que muchas personas pagan por créditos equivalentes. Me parece que, si bien esta propuesta puede ser audaz e, incluso, de alguna manera contradictoria con la finalidad esencial del ahorro para la pensión, puede tener un impacto muy positivo para acercar las AFP a las personas y mejorar su bienestar”.

¿Qué elementos deben estar presentes en una política de educación previsional?
“Más que proponer contenidos, me quiero concentrar en el procedimiento. En primer lugar, una política nacional de educación debe construirse sobre un diagnóstico preciso. Esencial es conocer lo que las personas conocen y comprenden del sistema previsional, de modo de elaborar un programa educativo con un diagnóstico claro y consensuado acerca de las brechas”.

“En segundo lugar, la política de educación previsional debe ser materia de un acuerdo público privado y con financiamiento compartido. Debemos superar las inhibiciones o desconfianzas que han impedido, hasta ahora, que esa política se ejecute”.

“En tercer lugar, esa política debiese plantearse objetivos claros y perseverar en su estrategia hasta cumplirlos. Chile debe plantearse una meta respecto a la comprensión social de las bases del sistema previsional y no descansar hasta conseguirla”.

“La credibilidad e impacto del esfuerzo educativo dependerá en buena parte del involucramiento activo del sector público junto a la industria. Si, por el contrario, los mensajes público y privado se perciben como contrapuestos o antagónicos, se alimentará la desconfianza en el sistema y poco se avanzará en educación previsional. Por cierto, no será fácil concordar los contenidos de esa campaña comunicacional conjunta público privada, pero bien vale la pena esforzarse por conseguirlo”.