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El envejecimiento de la vejez

29 julio, 2015 I Compartir:   

¿Cuánto tarda en cruzar Apoquindo a la altura de Gertrudis Echeñique? Casi dos minutos si se lo toma con calma. Pero, para una persona mayor de 80 años, los 16 metros que separan una esquina de otra son una eternidad. Hace algunos meses, las autoridades del Ministerio de Transportes anunciaron que se aumentaría la duración de la luz verde en 2.900 semáforos de la Región Metropolitana en respuesta a una solicitud casi desesperada del Instituto de Geriatría. Al parecer, el semáforo mencionado no se incorporó en la medida. Y eso que Las Condes es una de las seis comunas más envejecidas del Gran Santiago: actualmente, viven ahí 132 mayores de 60 años por cada 100 menores de 15 años, incluyendo a casi 10 mil adultos de 80 y más años y que la transforman en el cuarto municipio que concentra la mayor cantidad de octogenarios en Chile.

No es todo. ¿Puede un viejo subirse al metro a las seis de la tarde?

“Nos pilló de sorpresa. Desde principios de los 2000, se duplicó la cifra de adultos mayores y no estábamos preparados. Es fundamental acelerar la aplicación de políticas públicas, porque el escenario que se proyecta es complicado”, dice Rosa Kornfeld, socióloga y académica del Instituto de Sociología de la Universidad Católica.

Sí, Chile está envejeciendo. Las personas viven más (23 años, en promedio, después de la jubilación) y cada vez nacen menos niños (se espera que la tasa de fecundidad caiga del 1,82 actual a 1,76 en 2020). Un fenómeno que tendrá un punto de inflexión en 2025, cuando los mayores de 60 años superen a los menores de 15 a nivel nacional. Esa fecha también marcará otro hito: el número de mayores de 80 crecerá aceleradamente hasta llegar a 1 millón 600 mil en 2050.Lo que los expertos denominan “el envejecimiento de la vejez”.

“Hoy tenemos una población de adultos mayores que, en general, es bastante autónoma, porque la mayoría tiene entre 65 y 75 años, que es la primera etapa. Pero en 2025 vamos a pasar a ser un país aún más envejecido, habrá muchos mayores de 80 años, incluyendo centenarios. Y esa es la población frágil. La que hay que conocer y tomar los resguardos para que tenga una cotidianidad saludable”, dice Kornfeld, que tiene a su haber más de dos décadas de investigación en el programa del adulto mayor de la UC, del cual fue directora y fundadora.

¿Qué tan preparados estamos para enfrentar las proyecciones?

Mejor que la mayoría de los países latinoamericanos. Pero falta mucho. Todavía tenemos una ventana de tiempo para tomar medidas, pero si no partimos ahora, vamos a él estar muy mal. Falta una sociedad de envejecimiento más consolidada, que implica gastar más recursos, es cierto, pero más importante que eso, se necesita una reingeniería: si habrá menos niños, ¿por qué seguimos pensando en cosas para niños? ¿Por qué seguir formando más pediatras que geriatras, por ejemplo? Evidentemente, hay que preocuparse de los niños. Pero lo que viene es el envejecimiento de la vejez. Y con ello muchas temáticas asociadas, como el mal de Alzheimer.

¿Y, por dónde se parte?

Lo primero es sensibilizar a la población de lo que significa un buen envejecer, lo que implica que la persona nunca debe perder su autonomía ni dejar de tener un proyecto de vida. Para eso deben prepararse las ciudades, las familias y los propios adultos mayores. Desde el punto de vista de la salud, deben asistir a sus controles de adultos sanos, tener actividad física constante y una buena nutrición. Desde lo social, rearmar sus redes, porque, a medida que se envejece, se pierden amigos y parientes de la edad. Desde la familia, jamás infantilizarlos, un error muy común en Chile.

¿Se tiende a sobreprotegerlos?

Un ejemplo: el viejo se cae y se quiebra la cadera. Una vez que es dado de alta del hospital, ¿qué hace la familia? Está todo el tiempo diciéndole:’No salgas porque te vas a caer, te vas a resfriar, tienes que cuidarte’. Eso sólo se traduce en que el adulto mayor va perdiendo su autonomía y al año termina en una residencia con un alto grado de deterioro. Hay mucha desinformación y mitos. La generación que está hoy en las residencias es la más deteriorada porque no supieron envejecer. En este sentido, son importantes los centros de día: lugares donde van a recuperarse de alguna enfermedad; reciben tratamiento ambulatorio por un tiempo, consejos para sus enfermedades crónicas, apoyo para las familias que los cuidan, etc. Es una idea que nació en Eu ropa y ya hay algunos en Chile.

¿Qué medidas debería adoptar la ciudad?

La OMS acuñó un concepto para esto, que es la “ciudad amigable”. ¿Qué significa? Preparar a las ciudades para que tengan mayores espacios de recreación, para que se puedan mover sin dificultades por sus calles, que tengan un sistema de transporte, centros de salud eficientes, viviendas adecuadas. El tema del ocio no es menor. Las plazas, por ejemplo, deberían estar equipadas con baños, bancos cómodos, juegos de mesa, y con juegos infantiles al lado, porque lo intergeneracional es lo mejor. Abuelos y nietos juntos. Los clubes también son esenciales. Lugares donde puedan armarse nuevas redes sociales, donde volver a encontrarse con pares, porque la soledad es el primer paso en el deterioro de los viejos. Cuando les preguntas qué es lo que más les duele, siempre responden: ser dependientes y la soledad.

¿Dice que hay muchos mitos respecto de la vejez?

Como sucede en cualquier otro rango etano, no todos los viejos son iguales. No todos están enfermos, no todos son mañosos ni tampoco son todos impacientes. Se tiende a estigmatizarlos. Pero cada uno envejece como ha vivido.

Fuente: La Segunda