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Educación Financiera y Conciencia Previsional

Las cifras de empleo que entregó el INE del trimestre febrero-abril de 2017, muestran una tendencia preocupante. Si bien el desempleo (6,7%) se ha mantenido prácticamente estancado, hay una realidad que se esconde detrás de esa cifra y es el aumento de los independientes y trabajadores por “cuenta propia”.

Al analizar las cifras entregadas por el INE se desprende que tres de cada cuatro nuevos empleos generados los últimos 12 meses corresponden a ocupaciones por “cuenta propia”, es decir,  personas que venden productos a través de las redes sociales, se instalan con un carro de comida, ofrecen servicio de almuerzos, hasta Uber.

Los economistas de CEP, Rodrigo Vergara y Francisco Szederkenyi, advirtieron que este no fenómeno no es nuevo, viene desde hace cuatro años, probablemente como consecuencia de la desaceleración económica. En su estudio plantean que la participación de trabajadores dependientes ha caído en 1,9 puntos desde 2013, mientras que la participación de los cuenta propia ha aumentado en 2,4 puntos.

El problema es que, en su mayoría, se trata de trabajos informales, con precarias condiciones, la mayoría de ellas en la calle. Así lo refleja la Encuesta Suplementaria de Ingresos del INE, que establece que el promedio de ingresos de este grupo es de $280 mil promedio. Lo más preocupante, es que  el Informe Laboral 2016 del economista de Clapes UC, Juan Bravo, el 83% no cotiza para salud ni previsión.

Dada la realidad del mercado laboral chileno, en que el mayor porcentaje de trabajadores cotiza por sueldos inferiores a los $500 mil pesos, para muchas familias resulta imposible ahorrar, ya que la prioridad es cubrir las necesidades más inmediatas.

La cruda realidad es que no solo serán futuros adultos mayores sin ahorros para pensión – lo que en un mediano plazo se convertirá en un problema para el Estado porque a diferencia de los independientes no estarán obligados a cotizar- sino que además están desprotegidos en caso de enfermedad o accidente laboral, no tienen derecho a una licencia médica y, en el caso de las mujeres, a pre y post natal. Además quedan al margen de otras garantías de la seguridad social, como el pago de asignación familiar y de los beneficios que ofrecen las Cajas de Compensación.

Dadas las características de las nuevas generaciones, que vienen con una fuerte formación en innovación y emprendimiento, es un hecho que el trabajo independiente o por cuenta propia llegó para quedarse. Por ello es importante incorporar desde temprana edad hábitos de ahorro y previsión, no solo para cumplir sus metas y proyectos, sino también para anticipar riesgos y prepararse para cuando no sea posible generar sus propios recursos en la vejez.

En términos generales, en nuestro país no hay una cultura de ahorro, en parte porque los ingresos de las familias son bajos, y también prevalecen los altos niveles de endeudamiento, especialmente en los segmentos adulto mayor jóvenes, que carecen de una cultura financiera. Así lo reflejó la Prueba PISA, según la cual el 38% de los estudiantes de 15 años son analfabetos financieramente, rasgo que difícilmente logra revertirse en su futuro.

Por ello es imprescindible que se incorpore la educación financiera desde temprana edad, tanto en la casa como en la educación formal, para que los niños y jóvenes se familiaricen con conceptos básicos como: inflación, rentabilidad, tasa de interés, comisiones, CAE o los efectos que tienen las multas por no pago de cuotas, con el fin de que tomen buenas decisiones respecto al manejo de su dinero y los productos financieros.

Con una buena base de educación financiera, las nuevas generaciones tendrán una mayor capacidad de ahorro, lo que les permitirá tomar conciencia sobre el impacto que tiene el ahorro inicial y la necesidad de involucrarse en la construcción de la que será su pensión.

Educación Previsional AAFP.

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