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Juan Ariztía: “No me parece aceptable obligar a postergar la jubilación”

3 mayo, 2015 I Compartir:   

El ex superintendente de Pensiones opina que la alternativa aceptable y razonable es inducir a las personas a que en forma voluntaria, por decisión de los que así lo prefieran, posterguen su jubilación y coticen unos pocos años más.

A su juicio, ¿Cuáles son las principales fortalezas y las debilidades del sistema de pensiones chileno?
“En primer lugar haber pasado 33 años sin sufrir consecuencias dignas de mención de las sucesivas crisis que han afectado al mundo y a Chile, como la del 82, por ejemplo. Y no sólo eso, sino haber mantenido una constante alta rentabilidad de los fondos administrados durante tan largo período. Esto demuestra dos cosas: que el diseño del sistema de inversiones es efectivo y seguro y, además, que las AFP han hecho muy bien el trabajo de administradores financieros”.

“El segundo hecho muy destacable es que durante todo este largo tiempo no haya ocurrido nada reprochable en el manejo de estas grandes cantidades de recursos. Esto que parece tan trivial, así dicho, no lo es, si miramos alrededor, del Estado para abajo. Los temores iniciales de muchos de que los fondos iban a desaparecer en manos inescrupulosas, no se han cumplido, ni por parte del Estado ni de particulares”.

“En tercer lugar hay que reconocer la excelente gestión financiera que ha permitido mantener tasas de rentabilidad de los fondos de primer nivel, sólo posible con profesionales de alto vuelo a cargo de ellos”.

“En cuanto a debilidades, creo que existe una y muy importante: no haber hecho un esfuerzo importante y adecuado en convencer a la población de lo bueno del sistema que tienen. No se trata de explicar detalles ni de que aprendan finanzas, sólo que capten lo esencial y le tomen afecto: su ahorro indiscutible, su propiedad individual, su futuro asegurado, independiente de políticos y del Estado, su responsabilidad en el monto ahorrado”.

¿Cómo ve usted el problema de las pensiones?
“Para ‘encarar’ el tema de las pensiones en el corto y mediano plazo sólo diviso una alternativa aceptable y razonable, que es inducir a las personas a que en forma voluntaria, por decisión de los que así lo prefieran, posterguen el inicio de su jubilación y coticen unos pocos años más”.

“Hemos visto en las presentaciones a la Comisión de Pensiones que cada año extra cotizado aumenta la pensión en cerca del 10%, de modo que es atractivo postergar dos, tres o más años el retiro, con lo cual las tasas de reemplazo mejoran en la misma proporción, llegando a niveles buenos”.

“Por ningún motivo me parece aceptable obligar a la gente a postergar su jubilación, si no lo quiere hacer, por la simple razón que son personas adultas, que están disponiendo de su dinero, y tienen derecho a decidir sobre su uso, sin que se les cambien las reglas del juego a mitad de camino”.

“El criterio de hacer cambios para “mejorar las estadísticas” me parece abusivo e inaceptable. El Fisco puede tener que ‘ponerse’ si se trata de gente que recibirá subsidios, pero no parece presentable que después que se ofrecieron estas ayudas, ahora se cobren postergando las edades de jubilación para alivio fiscal.
También se pueden ofrecer incentivos para postergar la edad, como entregar o permitir el libre uso al momento de jubilar de parte del aumento del Fondo producto de la postergación”.

“Respecto a las pensiones en el largo plazo, sí se podría pensar para los nuevos cotizantes o incluso, tal vez, para aquellos menores de 35 años, en un aumento en las edades legales de pensión, para compensar las expectativas de vida”.

“Yo no tocaría las tasas de cotización, porque no son el problema. Está demostrado que con las mismas tasas y un par de años más de cotización, se cumplen las metas normales”.

La rentabilidad del fondo ha sido muy buena. ¿Cómo se puede enfrentar un ciclo largo de bajos retornos financieros, sin aumentar demasiado el riesgo de las inversiones?
“Con diversificación internacional bien manejada y reestudiando los límites a los diferentes tipos de inversiones, además de considerar nuevos sectores para la inversión, siempre cautelando que no sea para cumplir expectativas estatales, y manteniendo firme el principio de ‘seguridad y rentabilidad’ como único norte”.

¿Es una buena o mala idea reinstalar un esquema de reparto en chile? ¿ve posible un cuarto pilar de reparto?
“Me parecería un disparate intentarun sistema de reparto en Chile, vistas las tasas de cotización que requeriría- del orden del 50% sólo para pensiones- y de la experiencia mundial al respecto. Eso sólo lo pueden plantear personas con segundas intenciones, tanto en el uso de los recursos ya acumulados, como en gestionar los nuevos a la antigua”.

Las AFP tienen que generar confianza con los afiliados y mayor cercanía con ellos. ¿Cómo podría enfrentarse esta tarea?
“Creo que este es el punto en que han fallado las AFP, tal vez por ser una industria con una clientela hasta cierto punto atada, a la que basta con mandar vendedores para mantener constante, sin pensar que esa constancia puede no ser tan de buen grado o esconder reservas”.

“Creo que todo esto es solucionable y que, por ejemplo, la campaña que ha estado haciendo Habitat sobre la importancia del monto ahorrado, a través de testimoniales, etc., es muy adecuada. En la medida que tan buenos especialistas como aquellos que han manejado las finanzas se preocupen de proponer medidas para crear cercanía entre los afiliados y su sistema, se lograría el objetivo. El problema es que esto no es decisión ni del gerente de marketing de una AFP ni del gerente general, sino de los dueños, que deben hacerse a la idea que la legitimidad futura de su inversión va a descansar en la aceptación del sistema por la gente. De lo contrario sus adversarios ideológicos se encargarán de ilegitimar, tal como lo han estado haciendo con la educación”.

Podría apuntar tres elementos para una futura Política Nacional de Educación Previsional.
“Pienso que hablar de “educación previsional” es un poco ambicioso. La gente sólo atiende y se esfuerza en aquello indispensable, nada se saca con machacarle conceptos que no son de su interés inmediato y a los cuáles sólo está ligado por una obligación estatal de cotizar”.