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Cómo los millenials pueden maximizar los ahorros para la jubilación

La jubilación puede estar a décadas de distancia para las personas que están ahora por los 20 o 30 años, pero rara vez ha sido más importante -o más difícil- establecer hábitos que lleven a un éxito financiero a largo plazo.

Gracias a la crisis financiera, los millennials están por detrás de donde estaban sus padres a una edad similar, indicó Alicia Munnell, directora de Center for Retirement Research del Boston College. Las personas entre 25 y 35 años, por ejemplo, tienen menos riqueza en comparación con sus ingresos y los hombres mi­llennial tienen entradas más bajas como un porcentaje
del salario medio na­cional que las que te­nían sus contra­partes de la generación posterior a la II Guerra Mundial y la generación X a esas edades.

Con deudas más altas y expectativas de vida más largas, los millennials también tienen menos margen para error cuando se trata de ahorrar para el futuro. En una época en que el Seguro Social no tiene fondos suficientes y los anticuados planes de pensiones están quedando botados en el camino, es probable que ellos también carguen con una porción más grande de la responsabilidad de crear su propia seguridad para la jubilación que las generaciones anteriores.

A continuación entregamos algunos pasos que los expertos financieros aconsejan dar cuando se está en los 20 y 30 con el fin de prepararse para el éxito financiero en los 50 y más:

La planificadora financiera Sheryl Garrett recomienda dos reglas generales para adoptar el hábito de ahorrar para el futuro. la primera es poner el 10% del sueldo por año, lo que incluye cualquier aportación paralela de un empleador, en un plan con ventaja tributaria. Eso significa que si un empleador tiene una aportación del 3%, el individuo debería ahorrar el 7% de su ingreso.

Reservar un 5% adicional

La segunda es ahorra un 5% adicional en un fondo de emergencia para que sirva como un amortiguador en el caso de un gasto inesperado o una disminución en los ingresos. Esta medida puede impedir que se recurra a los ahorros de jubilación para cubrir los gastos. Una vez que el balance cubre tres a seis meses de gastos, el 5% se puede destinar a otro objetivo, tal como el pie de una casa o el pago de deudas, indicó Garrett.

Alguien que ahorra firmemente el 10% del sueldo por 40 años debería tener suficiente -combinado con el Seguro Social- para mantener su nivel de vida anterior a la jubilación sin ningún riesgo significativo de ir a la quiebra durante los siguientes 30 años, asegura. Sin embargo, las personas que empiezan a ahorrar 10 años después que han empezado a trabajar y a ahorrar por 30-más bien que 40- años tendrían que apartar el 20% al año para alcanzar el mismo objetivo, de acuerdo a Garrett.

Aunque las personas con créditos estudiantiles a menudo tienen que hacer grandes esfuerzos para poder ahorrar, no deberían renunciar a la idea tampoco. Hay algunas formas básicas en que cualquiera puede liberar efectivo para ahorrar, lo que incluye: hacer un seguimiento de los gastos para tratar de reducirlos y considerar formas de aumentar los ingresos, tales como un trabajo freelance o aceptar un compañero de pieza.

Las personas con créditos estudiantiles también pueden beneficiarse con el refinancia­miento de su deuda. Cuando refinancia, intercambia créditos estudiantiles federales o privados por uno privado con una tasa de interés más baja. Los prestadores en línea como Social Finance Inc., que se conoce como SoFi, y First Repu­blic Bank a menudo ofrecen acuerdos atractivos a aquellos con calificaciones crediticias saludables, entre otros factores, indicó Daniel Wrenne, asesor financiero de Lexington, Kentucky.

Los prestatarios que refinan­cían sus créditos federales deberían sopesar cualquier reducción de la tasa de interés frente a los beneficios que perderán, lo que incluye la flexibilidad para suspender sus pagos si quedan desempleados.

Una segunda opción para reducir los pagos está disponible solo para aquellos con créditos federales. La opción de incumplimiento para el reembolso de estos créditos es un plan “estándar”, el que requiere que el prestatario haga pagos mensuales fijos hasta por 10 años. Los planes de pago acorde al ingreso también ofrecen la posibilidad de un perdón después de una cantidad fija de años de pagos a tiempo; de 10 a 25 años, dependiendo del plan y la profesión del prestatario.

Además de acumular un fondo de emergencia, los mi­llennials deberían comprar un seguro de discapacidad para que cubra la mayor parte de su ingreso que puedan pagar para proteger. Eso también ayudará a resguardar sus ahorros de una merma.

Con estas pólizas, los individuos pagan primas mensuales a cambio de una cobertura de una parte fija de sus ingresos en caso que queden discapacitados y no puedan trabajar. Para cobrarlo, tiene que cumplir la definición de su póliza de discapacidad y los beneficios durarán hasta que vuelva a trabajar o por el plazo que establezca la póliza.

“Usted es su activo número uno. ¿Qué haría si queda discapacitado y no puede hacer su trabajo?” manifestó Garrett, fundadora de Garrett Planning Network.

Fuente: El Mercurio

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