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Casi 80% de independientes cotizó un año desde 2013, pero sólo 4% lo hizo tres años

Aunque la industria de AFP no quedó contenta con la gradualidad que plantea el proyecto de ley que obliga a los trabajadores independientes a cotizar por su seguridad social, ayer el superintendente de Pensiones, Os­valdo Macías, señaló en la Comisión de Trabajo del Senado que le parece correcto que haya una gradualidad, esto para no impactar el bolsillo de los independientes, aunque cree que es imprescindible la cotización obligatoria.

Existe alrededor de 1 millón de independientes que está en condiciones de cotizar como independientes, sin embargo, expresan explicita­mente su opción de no cotizar, dijo el superintendente. Así, entre 2013 y 2017, aproximadamente un promedio de 74 % de ellos decidieron no cotizar para pensiones, mientras que sólo el 26 % cotizó en este período.

En ese sentido, la Superin­tendencia calculó sobre la persistencia de cotización, es decir, cuántos independientes cotizaron sólo un año entre 2013 y 2017, y cuántos lo hicieron por más tiempo (ver gráfico). ¿El resultado? “Lo que observamos es que no hay persistencia”, dijo Macias. Esto, porque casi el 80% de las personas cotiza sólo un año, el 16% cotiza dos años, y sólo el 3,8% lo hace durante tres años. “Lo que estamos viendo es que incluso aquellos que deciden cotizar, cotizan a lo más dos años, y luego ya no lo hacen”, dijo Macias.

Por otro lado, el regulador midió cuánto aumentarían las pensiones de los inde­pendientes en caso de que comenzaran a cotizar por el 10% apenas se apruebe el proyecto de ley. En esa línea, concluyó que en caso de que las pensiones fueran la prioridad, los independiente que complementan ingresos con su trabajo dependiente (quienes representan a más del 90% del total de independientes que trabajando con boletas de honorario), sólo aumentarían su pensión entre 2% y 5%. No obstante, el efecto es mayor para los independientes puros (que no tienen rentas como dependientes), ya que las pensiones aumentarían entre 14% y 22%, sin embargo, este grupo representa menos del 10% de los independientes.

Por su parte, el director nacional de Fonasa, Marcelo Mosso, expuso en la comisión que según una estimación conservadora, estimando que el proyecto entraría en vigencia en 2019, al menos 200.000 cotizantes y sus cargas podrían tener acceso a todos los beneficios sociales en salud. Así, un 80% de las personas que actualmente están en el tramo A de Fona­sa y que empezarían a cotizar, quedaría en el tramo B, lo cual significa tener los mismos beneficios que el tramo A, pero también lograrían tener derecho al subsidio por incapacidad laboral, y a la posibilidad de comprar algún tipo de atención en libre elección.

Adicionalmente, el director del Servicio de Impuestos Internos (SU), Fernando Barra­za, pidió que los cambios propuestos consideren un plazo de implementación para preparar los cambios del proyecto. Pese a que la legislación actual tomó un plazo de un año, Barra za solicitó algunos meses de gracia en esta ocasión, por lo que el proyecto debería quedar aprobado en noviembre para que el Sil alcance a incorporar los cambios en la Operación Renta de 2019. En tanto, en el Senado dijeron que este es un plazo complejo, por lo que probablemente tendrían que hacer una ley corta.

Fuente: La Tercera - Pulso

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