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Aumento de Expectativa de Vida convierte a Chile en un país “de abuelos jóvenes”

6 julio, 2015 I Compartir:   

El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) dio a conocer un nuevo boletín titulado “Enfoque Demográfico de Género”, un estudio que se realiza por quinquenios (2015-2020) y que proyecta para el fin de este período, que la Esperanza de Vida al Nacer (EVN) de los chilenos llegará a los niveles más altos del mundo, junto con países de América del Norte. Así, el estudio reveló que las mujeres alcanzarán los 82,2 años, mientras que los hombres llegarán a los 77,4 años de vida.

Cabe explicar que el concepto de Esperanza de Vida al Nacer (EVN), es la proyección de los años que vivirán los chilenos desde el momento en que nacen, lo que no debe ser confundido con la Expectativa de Vida (EV), que es un parámetro que se ocupa para proyectar cuántos años de vida le quedan a una persona y que sirve para definir –por ejemplo- los años de pensión que recibirá un reciente jubilado.

En Chile, la Expectativa de Vida se calcula a partir de los 65 años para el caso de los hombres, y 60 para las mujeres (edades de para acceder a la pensión por vejez). Según estudios de la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS), las mujeres pueden llegar a vivir 24,3 años a partir del momento de su jubilación (alcanzando los 89,3 años), mientras que los varones pueden vivir 19,5 años de retiro, alcanzando 84,5 años.

A pesar de la diferencia de estos conceptos, ambos concluyen que los chilenos están viviendo más años que en el pasado y que a los 65, tanto hombres como mujeres, pueden seguir siendo parte del campo laboral, tanto por capacidad física como mental.

“Abuelos jóvenes”

Hoy la tercera edad está compuesta por “abuelos jóvenes”, personas activas que, en muchos casos, deciden continuar trabajando una vez jubilados o incluso extender su retiro para así seguir dedicándose a su área de especialidad, o también a un oficio diferente.

Ante esto, el sistema laboral ha ido adaptándose poco a poco a estas nuevas realidades, tal como ocurre en países desarrollados en donde este fenómeno se ha masificado, pues son considerados trabajadores responsables y cuidadosos; personas realmente motivadas por prestar un servicio y sentirse útiles para el resto de la comunidad.

Claro está que aún son insuficientes las instancias de inclusión de la tercera edad en el mundo laboral y por lo mismo urge la aplicación de nuevas normas de flexibilidad y de incentivo a las empresas que manejen programas de ocupación acordes a este grupo. Logrando esto, contaremos con una población senior más activa y productiva, necesaria en una sociedad en donde cada vez tardaremos más en envejecer.