Conceptos Básicos

Sistema de Pensiones Chileno

El Sistema de Pensiones en Chile está integrado por tres pilares, que funcionan en forma coordinada e interrelacionada: el Contributivo u Obligatorio, el Voluntario y el Solidario

Esta estructura es parte del Sistema de Seguridad Social chileno, cuyo principal objetivo es generar un ahorro que les permita a los trabajadores financiar la etapa de la vejez y, al mismo tiempo, brindarle protección a él y a su familia en caso de alguna eventualidad que le impida trabajar.

El Pilar de Ahorro Contributivo u Obligatorio en el  Sistema de Capitalización Individual  es administrado por las AFP. Los trabajadores aportan mensualmente el 10% de su remuneración imponible, la que va de manera íntegra a una cuenta a su nombre en el Fondo de Pensiones. Esa plata es invertida por las AFP a través de distintos instrumentos, de renta fija y variable, tanto en Chile como en el extranjero, obteniendo rentabilidad o ganancias que se suman a los aportes de los afiliados al sistema.

Este pilar permite ahorrar para financiar la vejez.

El Pilar Voluntario es aquel que  permite al trabajador hacer un aporte adicional al obligatorio con el fin de aumentar su ahorro previsional, con beneficios del Estado. Hay distintas alternativas, entre ellas el Ahorro Voluntario Previsional (APV), el Ahorro Previsional Voluntario Colectivo (APVC), los Depósitos Convenidos (DC) y la Cuenta 2.

El Estado entrega una serie de beneficios como una forma de incentivar el ahorro adicional.

Más información en: Beneficios del Ahorro Previsional Voluntario

El Pilar Solidario está pensado para evitar la pobreza en la vejez. A través de financiamiento estatal, ayuda a quienes se encuentran en el 60% más vulnerable de la población, entregando pensiones y/o aportes a aquellas personas que tienen nula o escasa participación en el sistema y por lo tanto no pueden autofinanciar una pensión o esta es insuficiente. Entre los beneficios que entrega el Estado están la Pensión Básica Solidaria, el Aporte Previsional Solidario, el Bono por hijo y los subsidios a la cotización y contratación de jóvenes.

Este pilar se financia con los impuestos generales de la Nación y los beneficios rigen a partir de los 65 años. Quienes cumplan con los requisitos deben postular a través de la AFP o del Instituto de Previsión Social (IPS).